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Paula Flórez

Head of Admin & Finance

18-06-2020

3 mins.

Hace ya varios años que estudié acerca de la cultura y el clima en los ambientes laborales y me acuerdo que me preguntaba si eso realmente me serviría para algo. En las organizaciones como en todo grupo social se cultivan hábitos, relaciones, expresiones, formas de hacer las cosas, pero cómo esto podría impactar en el mundo de los negocios me generaba dudas. Después de haber pasado por distintas organizaciones encontré la respuesta, es muy simple, hace la diferencia.

El tres de octubre de 2019 el atleta colombiano Anthony Zambrano ganó la medalla de plata en la especialidad de los 400 metros planos en el Mundial de Atletismo en Doha. Nunca antes un velocista de ese país había ganado una medalla en un mundial. La noticia tomó totalmente desprevenido a los periodistas. No estaba entre los favoritos. Para ganar Zambrano tuvo que superar su propia marca.  De 44.83 a 44.15 segundos. 68 centésimas no es nada en tiempo, pero para este deporte es toda una hazaña. 

Tres años antes, este joven de 21 años se debatía entre dejar el atletismo o volver a dedicarse al bicitaxismo o la construcción. Tuvo un montón de adversidades, pero nunca se detuvo. Aunque parezca que el atletismo es un deporte muy individual, el velocista colombiano contó con un grupo de personas que lo ayudó y animó a seguir adelante ¡un equipo! Una empresa es finalmente un equipo de trabajo. Si ese equipo está coordinado, si persigue la misma meta y cree en ella, suceden cosas increíbles.

Un periodista le preguntó a Zambrano que pensaba de su sorpresiva victoria. Él no dudo un segundo en contestar:  “el sueño lo es todo”. Historias así me convencen de que la vida es un camino de proponerse metas. De perseguir cosas que parecen imposibles. Y creo que esa convicción es algo que compartimos con cada integrante del equipo.

El motor de la cultura bakiana es que nos animan los desafíos porque son los que nos hacen ser mejores. Los objetivos claros son indispensables para una empresa o equipo de trabajo, pero los mismos deben  ser compartidos, por lo que deben tener en cuenta a las personas e incluir también sus aspiraciones para poder apuntar todos a un mismo norte.

Por  último, cultivar la buena comunicación no solo aumenta la efectividad en términos operativos, sino también nos conecta como personas. Hoy esto es todo un desafío con el teletrabajo. Nos vemos obligados a realizar muchos cambios en nuestra operatoria, necesitados de generar nuevos espacios de interacción, de buscar otros canales. 

En el área administrativa de Bakián implementamos por ejemplo, reuniones diarias de 15 o 30 minutos de forma virtual y nos han servido para dar soporte, comunicar decisiones, revisar alguna situación particular y sobre todo saber cómo está la otra persona, porque aunque no sabemos cuánto más se pueda alargar esta crisis mundial, creemos que juntos podemos superarla.

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